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Era raro, pero de alguna manera sabía que a pesar de estar tan lejos ahora, algún día se reencontrarían. Quizás su relación no funcionaba en ese momento, pero algo le decía que su historia aún no llegaba a su fin.

De cuentos del cementerio

Relato.

Ir al cementerio era costumbre desde que su madre, víctima del cáncer se había unido a los cuerpos sin vida que habitaban allí. Dos años no eran suficientes como para pasar la página y buscar algo mejor qué hacer los 21 de cada mes. Y como cada 21 ahí estaba, sentada, cambiando las flores y relatándole a la lápida de Doña Anita, todos los sucesos del mes. Leticia, su mejor amiga acaba de conocer a un tipo por internet y parecía estar muy enamorada. Ella desconfiaba de esa clase de relaciones, pero en este nuevo mundo guiado por las tecnologías al parecer era algo muy común. Pensaba en esto, cuando de repente sintió una fría brisa rozándole el cuello, y al voltear la vista de la lápida, se asustó al notar que una chica con chaqueta de cuadros verdes estaba a menos de 2 metros de distancia. ¿De dónde había aparecido? No se había dado cuenta de su presencia hasta ese instante. La chica sonrió a lo que ella la saludó: ¿Cómo te llamas? Le preguntó. Julia. Contestó. ¿Visitas a alguien?. No, estoy llevando un registro en el cementerio para una clase, perdón por interrumpir, ya me tengo que ir. Y se retiró sin más a lo que Mariu la vio caminar entre las tumbas y perderse entre los árboles.

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De lujurias y otras tonterías

Relato.

Parecía como si hubiera pasado todo un mes, cuando apenas eran las 3:00 de la tarde. Llegar al autobús a tiempo fue más que una fortuna, una dicha. No importaban las más de tres décadas que llevaba a la espalda, o los años de matrimonio fallido que se colaron en su vida, su ancha espalda, esas pantorrillas que se asomaban por las bermudas, y los brazos fornidos con los que sostenía la maleta de 10 kilos, daban la imagen de un hombre al que nada lo detenía. Continue reading “De lujurias y otras tonterías”

De regreso a casa

En mi experiencia personal, suelo escribir mejor en dos ocasiones: cuando viajo y cuando estoy en un estado de ánimo no muy feliz o alegre. Así que empecemos por decir que no estoy en ninguna de esas dos circunstancias en estos momentos, así que no sé como vaya a salir esto.

Hoy es uno de esos días que marcan un antes y después de mi vida. Cada gran cambio implica grandes pérdidas y a su vez, grandes ganancias. Desde que tengo 18 años he estado en el ir y venir de las despedidas. Cada vez que me muevo dejo algo o a alguien detrás. Eso a veces tiene sus ventajas y a veces sus desventajas. Por ejemplo, habla un poco acerca de mi estabilidad y puede que explique el hecho de que no estoy ni cerca de formar una familia, asentándome en un lugar a echar raíces, pero también implica un sin fin de experiencias que de una u otra manera me servirán para algo más.

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Tu trabajo, lo que haces y dónde lo haces, influye más de un 75% en cómo será tu vida: A qué cosas podrás dedicarle tiempo, dónde vivirás, a qué lugares podrás ir, con qué tipo de personas te reunirás, etc. Así que asegúrate que lo que hagas al final del día valga la pena, pero que sobretodo, estés donde quieres estar o en camino a lograrlo.

El cliente siempre tiene la razón

Mis padres son comerciantes. Desde hace más de veinte años que trabajan en un negocio que construyeron al lado de la casa donde crecí. Un negocio que hasta cierto punto les ha drenado la vida, pero que por el otro nos ha dado todo lo que hemos tenido. Desde pequeña una de las grandes enseñanzas que nos dieron en este aspecto fueron las tres reglas necesarias para tener un negocio exitoso: el cliente siempre tiene la razón, el cliente siempre tiene la razón y el cliente siempre tiene la razón. Continue reading “El cliente siempre tiene la razón”

Hacia el sur y más allá

Como ya había comprobado dos días atrás, mi compañero de viaje carecía del sentido de la puntualidad. Habíamos quedado en reunirnos a las 9:00 a.m, y aunque no tenía manera de despertarme con alguna alarma, a las 8:00 ya tenía los ojos abiertos, por suerte mi cuerpo no sufre esa dificultad cuando viajo. Pero conociendo a mi amigo, me tomé mi tiempo para levantarme. Recogí mis cosas, anduve un poco por el internet, lei un poco, rechacé el desayuno, dado que iríamos por un completísimo (hot dog con tomate y palta). Continue reading “Hacia el sur y más allá”

Hacia el sur profundo: Osorno

Finalmente nos montamos en el autobus camino a Osorno, el reloj marcaba las 9:50 pm y el sueño se empezaba a apoderar de mi. Lo primero que debo resaltar sobre este viaje son las características de nuestro transporte.  Además de ser un bus grande de dos plantas, los asientos eran realmente cómodos y grandes, tipo sillones de primera clase de un avión. Lo siguiente es que efectivamente te tratan como en cualquier vuelo, hay una persona que sirve de “azafato”, te ofrece una cobija, te ayuda a cerrar todas las cortinas, te coloca una película, anota tu nombre, documento de identidad y el número de emergencia de algún familiar o amigo -imagino por si te pasa algo en el camino-, tienes una pantalla que te dice el nombre de conductor, cuantas horas ha manejado y cuantos kilómetros te quedan por recorrer -esto más que nada porque en Chile tienen la ley de que ningún conductor puede durar más de 5 horas seguidas manejando. Continue reading “Hacia el sur profundo: Osorno”