Rush en el aeropuerto

Puede decirse que soy amante de los aeropuertos. Mientras algunos encuentran esa parada desesperante, incómoda, agobiante… Yo disfruto de ver a tantas personas de tantos lugares distintos encontrarse en un mismo punto en el instante exacto por un momento muy efímero. Claro, si eso no significa que tu primer vuelo se retrase y aún teniendo dos horas y media antes de tomar el siguiente tengas que correr para no perderlo.
Miami es probablemente el aeropuerto más grande del mundo… Entre ese y Barajas no deben envidiarse mucho. Pero aún así cae de sorpresa cuando llegas a la fila de migración y literalmente dura dos horas en la fila. Yllega un momento de desesperación cuando debes usar tus habilidades comunicativas y pedirles a las siete personas que tienes delante que por favor te dejen pasar, porque si no vas a perder el vuelo. Y así corres, y corres. Y pasas el chequeo de seguridad y retienen tu maleta, y el reloj sigue corriendo.  Continue reading “Rush en el aeropuerto”

Más de Santiago y hasta pronto Chile

Me desperté cuando el chico que da asistencia pasaba con el desayuno. Un vaso de café con una granola. Tomé la granola, omití el café y volví a acomodarme para tratar de dormir, aún cuando habían abierto las cortinas de la ventanilla. Finalmente estabamos llegando, el reloj marcaba las 10 de la mañana y yo rogaba por llegar al hostal lo más pronto posible para tomar un baño. Tenía más de 24 horas de viaje desde el momento en que dejamos Chaitén, hasta el instante que nos estacionamos en Santiago. Al salir del autobus y tomar mi maleta, me dispuse a buscar un taxi, cuando lo encontré le di la dirección anotada , que de por sí ya me había memorizado, y emprendimos el camino.  Continue reading “Más de Santiago y hasta pronto Chile”

Y las más de 24 horas de carretera

Desperté a mitad de la noche con calor y sed, pensando que serían ya las cinco de la mañana o algo así. Que difícil fue notar que apenas eran las tres de la mañana y quedaban tres horas por delante para poder dormir antes de tener que levantarnos. Lamentablemente no pude volver a dormirme, y ya cuando me finalmente estaba cayendo rendida me tocó levantarme. Típico.  Continue reading “Y las más de 24 horas de carretera”

De regreso por Chaitén

Era domingo y teníamos todo el día por delante para conocer otros atractivos de Futaleufú, así que esta vez me levante sin mucho apuro a la hora acordada y bajé a desayunar con calma. Mientras nos comíamos el pan con la palta, el queso y el té que nos servía la abuelita, hacíamos los planes del día. Teníamos que comprar los boletos de regreso para el barco hacia Hornopirén, yo quería lavar la ropa que me quedaba sucia -esa llena de polvo gracias a la caminata en la reserva- y ver si nos daba tiempo subir a la Piedra del Aguila, bueno, Lilo quería ir a la piedra, yo esperaba tener un día más tranquilo. Continue reading “De regreso por Chaitén”

Hacia el sur en mar: Futaleufú

Eran las 9:00 am cuando salimos del hospedaje Catalina, tras despedirnos y tomar el acostumbrado desayuno chileno: pan, palta, mantequilla, mermelada, té, queso, jamón y un pedazo de bizcocho. Llegamos a tiempo, y esperamos una hora antes de que el barco zarpara. A medida que pasaba el tiempo, más vehículos entraban a la embarcación. Las personas salían de sus autos, caminaban por la cubierta, tomaban fotos o se iban a la cabina a descansar. Continue reading “Hacia el sur en mar: Futaleufú”

Hacia el sur y más allá

Como ya había comprobado dos días atrás, mi compañero de viaje carecía del sentido de la puntualidad. Habíamos quedado en reunirnos a las 9:00 a.m, y aunque no tenía manera de despertarme con alguna alarma, a las 8:00 ya tenía los ojos abiertos, por suerte mi cuerpo no sufre esa dificultad cuando viajo. Pero conociendo a mi amigo, me tomé mi tiempo para levantarme. Recogí mis cosas, anduve un poco por el internet, lei un poco, rechacé el desayuno, dado que iríamos por un completísimo (hot dog con tomate y palta). Continue reading “Hacia el sur y más allá”

Hacia el sur profundo: Osorno

Finalmente nos montamos en el autobus camino a Osorno, el reloj marcaba las 9:50 pm y el sueño se empezaba a apoderar de mi. Lo primero que debo resaltar sobre este viaje son las características de nuestro transporte.  Además de ser un bus grande de dos plantas, los asientos eran realmente cómodos y grandes, tipo sillones de primera clase de un avión. Lo siguiente es que efectivamente te tratan como en cualquier vuelo, hay una persona que sirve de “azafato”, te ofrece una cobija, te ayuda a cerrar todas las cortinas, te coloca una película, anota tu nombre, documento de identidad y el número de emergencia de algún familiar o amigo -imagino por si te pasa algo en el camino-, tienes una pantalla que te dice el nombre de conductor, cuantas horas ha manejado y cuantos kilómetros te quedan por recorrer -esto más que nada porque en Chile tienen la ley de que ningún conductor puede durar más de 5 horas seguidas manejando. Continue reading “Hacia el sur profundo: Osorno”

Valparaiso y Viña, ciudad de cerros

Parte del sueño de venir a Chile implicaba no sólo quedarme a vivir en las Torres del Paine, sino también ir al Festival de Viña del Mar. Lamentablemente llegué unas dos semanas más tarde para lo segundo, y a lo primero no pude llegar por falta de dinero. Sin embargo, cuando decidíamos qué hacer ese lunes antes de tomar el bus a Osorno, la opción de viajar a Valparaiso se hizo presente. Continue reading “Valparaiso y Viña, ciudad de cerros”