Errores humanos

A estas alturas ya todo ser humano con acceso a internet debe estar enterado de lo ocurrido la pasada noche del domingo en la entrega de los Premios de la Academia de Cine de Hollywood, Oscars 2017. Para quienes vimos en vivo el evento a través de nuestras pantallas de televisión fue un shock que el evento terminara como lo hizo. Por si queda algún despistado, sucedió que tras un show bastante entretenido, donde hubo un cambio total del guión que suele regir estos premios, al momento de anunciar el premio a la Mejor Película, el presentador leyó la tarjeta equivocada anunciando a La La Land como ganadora, cuando en realidad le tocaba a Moonlight. 

Un simple error que consistió en pasar la tarjeta equivocada al presentador, quien leyó el premio a Mejor Actriz (dado minutos antes a Emma Stone por su actuación en La La Land), y ante su confusión terminó anunciando la que no iba. Ahora bien, en mi corta experiencia detrás de cámaras, entiendo que la presión y el estrés que se vive en la producción de un evento de tal envergadura es máxima, y que claro, esos fueron los errores que nosotros como espectadores vimos, pero vaya usted a saber cuantos errores más sucedieron detrás de cámaras de los cuales solo quienes estuvieron trabajando se enteraron.

Si esas cosas suceden en un evento que cuenta con tanto prestigio como la premiación de los Oscars, un evento que está a la vuelta de la esquina de cumplir su primer centenario, y que en 86 años no se había registrado una equivocación de tal magnitud, nosotros, los simples mortales que trabajamos en eventos y producciones de un alcance mucho menor estamos a salvo. ¿O no?

Errar es de humanos, y ciertamente nuestra sociedad está más abierta a las equivocaciones, o al menos ya no tanto. Pero parece curioso que tras tantas décadas sea la primera vez que se den errores tan públicos y del conocimiento de todos. Pasó en el Miss Universo 2015, pasó en los Oscars, ha sucedido en algunos otros programas de televisión de menor alcance, pero sobre todo ha sucedido en cientos de eventos. Pero, ¿por qué ahora? ¿Qué es distinto hoy en pleno siglo 21 a hace 80, 40, 20…10 años atrás?

Será que cada vez ponemos el listón más alto, que llega un momento que nos exigimos tanto, que nos presionamos tanto, que terminamos errando. Tal vez sea que ahora las expectativas son mucho mayores, que cada día ponemos un piedra, sobre otra, y sobre otra, y que como todo en la vida llega un instante en que esa torre se derrumba. Puede ser que debemos replantearnos las cosas, y bajarle un cambio. En la vida no sólo se va hacia delante, hay veces en que debes retroceder, o girar a la derecha o a la izquierda, o parar por un instante. Y a veces sólo nos damos cuenta de ellos cuando algo falla en el engranaje perfecto que hemos creado. Como dije, ahora hay más apertura al errar, pero aún es mucho lo que se debe caminar para tomarlo como algo normal, y no quedarnos en shock porque el presentador anunció lo que no era.

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