Entre la radio y el chevy

Relatos.

 

Tras un mes entero de lluvias, ayer finalmente salió el sol. Pensaba que ya hoy no iba a llover, pero mira, ahí está el aguacero justo cuando me toca coger carretera. Suerte que no le hice caso al abuelo, el distinguido Coronel Lachapel, que esperaba que me quedara en la fiesta de la virgen hasta que terminara. Aunque mi madre casi llora al verme partir. Mamá no entiende que ya soy grande, y aunque casi no tengo amigos, prefiero estar en la soledad de mi casa, leer un buen libro y reflexionar sobre la inmortalidad del cangrejo, no en una fiesta de la que no soy devota, con toda la familia recordándome todos mis defectos. Pongo el limpiavidrios para lograr tener mejor visión. Enciendo las luces de emergencia, porque a pesar de mis gafas no estoy logrando ver nada, y subo la radio para que el sonido de la fuerte lluvia se disipe un poco dentro de mi Chevy rojo.

-“Hoy tenemos en cabina a la famosa modelo, la inigualable mujer de de oro, Leonor de la Vega”. Anuncia el locutor de la emisora.

¿Leonor de la Vega, la famosa modelo que le encanta a mi madre? Cambio el dial, pero por la lluvia algunas emisoras están fuera del aire. Una bachata, una salda, un bolero, el ruido molesto de la falta de señal, otra vez, regreso a la entrevista de la diva. Mi madre siempre me hace comentarios de esta señora cada vez que aparece en revistas o en la tele. Su apreciada Nina tenía que ser más como Leonor: social, bonita, un mujer que al llegar atraía las miradas de todos. Si le digo que le están haciendo una entrevista por la radio, de seguro deja la fiesta de la Virgen para escucharla.

-“Hola a todos, es un placer para mí estar aquí compartiendo con ustedes el día de hoy. -Jum, tiene una voz suave pero dura, pienso al escuchar a la modelo.

– Bienvenida Leonor, es un placer para nosotros tenerte aquí en el Café del Domingo, por la 94.5 fm. Próximamente vas a participar en el Fashion Week de NY, cuéntanos un poco de esto. ¿Qué les cuento? Y se ríe”.

¿Por qué todas las modelos son así? Se ríen como tontas, en serio madre quieres que me parezca más a esta señora? Pienso al escucharla.

-“La próxima semana efectivamente estaré modelando para Oscar de la Renta, y me siento muy afortunada por haber sido seleccionada entre las modelos de pasarela para esta prestigiosa marca. Leonor -se escucha al locutor una vez más-, tenemos el rumor de que tienes un romance por ahí, y nos gustaría confirmar si es verdad- se escuchan las risas-”.

¿En serio? ¿La jeva va a modelar para Oscar de la Renta y lo que les importa es con quien se tiene un amorío? Pregunto esta vez en voz alta, como si los locutores pudieran escucharme. La lluvia no deja de caer y no sé que es peor, si el sonido del agua cayendo sobre el auto o este programa de chismes.

-“Bueno, siempre he tratado de mantener mi vida privada alejada de la pública, pero en este mundo tan digitalizado es casi imposible. Digamos que la estoy pasando bien, tanto dentro como fuera del modelaje”. O sea que sí está de amores. Pienso tomando la siguiente curva con toda la calma del mundo, provocando que el desesperado de la Ford blanca me adelante como loco mientras me toca bocina. ¿Qué le pasa? Estoy en mi carril. La radio vuelve a llamar mi atención cuando escucho que el locutor le pregunta: “Nos alegra mucho escuchar eso, ¿significa eso que has resuelto las asperezas con tu madre?” – silencio en cabina. Tras unos segundos responde, las relaciones entre madres e hijas siempre son complejas, dijo al fin”. Complejas. Pienso observando como la lluvia volvía a apretar.

-“¿Qué le dirías a esas mujeres que trabajan y tienen hijos al mismo tiempo? Pregunta el entrevistador una vez más.– Bueno, no soy experta, como saben no tengo hijos y nunca los tendré. Pero me parece que a veces  subestimamos a nuestros padres”.

Mi madre siempre trabajó mientras nos criaba a mi hermano y a mi. Yo salí estudiosa y aplicada, mi hermano no tanto, aunque es muy inteligente. La cara que puso el abuelo cuando le dijeron que el Fanta había dejado la escuela. Para un coronel tan honorable eso equivalía a ir directo a la milicia. Pero mi madre no iba a permitir que un hijo suyo fuera militar. Demasiado había pasado con mi abuelo y mi padre, que en paz descanse. Aunque no sé de qué se queja el abuelo, si no fuera por el Fanta, mamá estaría sola y sin nadie que la ayude. Ella y yo no nos llevamos muy bien la verdad. Mira Ma, al final si me parezco en algo a tu adorada Leonor.

-¿Cómo es eso?, escucho que preguntan una vez más- ¿Cómo te lo explico …? – Con palabras señora, comento mientras finalmente veo el letrero que me avisa que estoy entrando a la ciudad. Puede ser este camino el más largo de la vida, digo en un suspiro, mientras Leonor empieza su explicación: “Como hija admito que nunca me lleve muy bien con mi madre. – ¿Alguna razón en particular?-  Ella esperaba cosas de mi que yo no estaba dispuesta a realizar. – Eso suele pasar con los padres, pero eso no significa que no quieren o se enorgullezcan de sus hijos-. En eso tienes razón, mamá fue una mujer que se entregó por completo a los demás, a su esposo, a sus hijos, pero sufrió mucho, lamentable decirlo, pero a estas alturas no es un secreto para nadie. -Me parece entonces que la razón por la que no se llevaban bien es porque no querías sufrir como ella-. Creo que sí,  yo desde pequeña siempre estuve bien clara en que quería hacer con mi vida, y cómo obtenerlo. Así que simplemente trabajé por ello. – ¿No crees entonces, que quizás subestimaste a tu madre?- Ahora que lo pienso, la verdad es que sí, y no siempre se equivocaba al decirme las cosas. A veces, sabía lo que decía- Si tu madre estuviera escuchandonos hoy, ¿qué le dirías?- Silencio en cabina- Qué pregunta tan difícil, creo que le pediría perdón por los malos ratos que la hice pasar, y que ahora entiendo todo lo que hizo por mi- Se escucha un ligero gemido como si estuviera llorando.

¿Mi madre sabrá lo que dice? Pienso para mi. No es que crea que no tiene la razón en algunas cosas, ella también debería aceptar que no soy como ella, o como Leonor. ¿Será verdad lo que dijo el abuelo? Me olvido del tema de la radio y recuerdo las palabras que me dijo el viejo antes de irme de la casa: “Nina, bonita, entiende a tu madre, ya casi no te ve, y es normal que quiera que estés en un evento tan importante para ella”. Si lo pienso bien, yo también me he equivocado. ¡Ay Nina, eres una tonta¡. Exclamo para mi misma, al tiempo en que me orillo en la carretera y me detengo. Ya estoy a pocas calles de mi casa, en la radio han puesto música y pongo la reversa, busco el momento exacto para dar la vuelta, y voy de regreso a casa de mi familia. Por suerte ya está dejando de llover.

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