El cliente siempre tiene la razón

Mis padres son comerciantes. Desde hace más de veinte años que trabajan en un negocio que construyeron al lado de la casa donde crecí. Un negocio que hasta cierto punto les ha drenado la vida, pero que por el otro nos ha dado todo lo que hemos tenido. Desde pequeña una de las grandes enseñanzas que nos dieron en este aspecto fueron las tres reglas necesarias para tener un negocio exitoso: el cliente siempre tiene la razón, el cliente siempre tiene la razón y el cliente siempre tiene la razón.

En mi caso, al crecer como una niña rebelde que estaba en contra de cualquier tipo de comercio, negocio o administración de empresas, esa regla me entró por un oído y me salió por el otro. Claro que la vida me enseñaría que no importa el tipo de trabajo al que te dediques, siempre te toca lidiar con personas por lo tanto, ya sean tus jefes, tus clientes, el que se acerca a pedirte una información, o quien sea, las normas de cortesía deben primar, o algo así. El problema está cuando te encuentras con gente con la que no terminas de congeniar, no sabe lo que quiere, o sabe lo que quiere pero no cómo llegar ahí. O simplemente exige demasiado y no da nada a cambio. Casos hay por montones. Pero al final se trata de cómo te manejas con las personas, del trato que das y la actitud con la que recibas lo que te digan.

He escuchado a mucha gente decir: “para ser libre tienes que ser tu propio jefe”, pero eso es solo una parte del pastel. Mientras eres empleado cumples un horario, estás bajo las directrices del jefe, el manager o el dueño, si, te gastas la vida para hacer rico al otro. Pero en cierta medida es igual para quienes trabajan desde sus casas, bajo su propio nombre o son dueños de su propia empresa, en realidad, es peor, pero sí, trabajas para hacerte rico tú. Además de sí tener jefes (sus clientes), tienen un horario irregular donde, al menos al principio, es  muy difícil separar las horas de trabajo de las horas de ocio y viceversa. Más que nada cuando la persona a la que le ofreces un servicio tiene una o varias emergencias por semana. Esto que implica que bien puedes estar tranquilo en tu casa viendo alguna serie en Netflix pasadas las 9 de la noche, y tu teléfono puede sonar o encender la luz de un nuevo mensaje. Y hay de ti si te molestas porque te incomodan en tu horario de ocio.

También he escuchado a mucha gente decir que al cliente hay que educarlo. Pero al parecer es una tarea de niveles extremos, en especial cuando cada movimiento implica dinero. Y al final se trata de eso, de ganar dinero y no perderlo. Por esa sencilla frase mucha gente termina renunciando a trabajos estables y yéndose por otra vía, porque como lo que importa es el dinero y no la gente, pues fuck this shit, I’m a human being, damn.

Con el tiempo también aprendí, que en realidad el cliente no siempre tiene la razón, pero existen formas de hacérselo saber sin provocarle una aneurisma. Para ello es necesario enseñarles a los grandes empresarios que si te contratan porque eres experto en algo, deben aprender a confiar en ti, y la confianza es algo que se gana, no surge de la noche a la mañana, debes trabajarla todos los días. Y esa es la clave número uno: la confianza.

Conseguir que un cliente quede satisfecho con tu trabajo requiere de tiempo y paciencia, mucha paciencia. Aún cuando te hayan contratado porque sabes lo que haces y tienes experiencia o educación en el tema, cada cliente es distinto, y el punto está en aclopar eso que sabes hacer tan bien con el servicio o producto de tu cliente. Aquí la segunda clave: ayudar a tu cliente a llegar a su meta con tus conocimientos.

Y básicamente es eso, al principio es muy difícil, en especial si no conoces a la persona o el negocio de antemano.  E incluso hay veces que aún conociendo a la persona o el negocio puedes encontrarte con muchas trabas. Pero es como cualquier relación, primero debes tantear el terreno, tener par de citas, y ver hasta dónde pueden llegar, si será una relación a corto plazo o a largo plazo. Igual como en las relaciones, habrán algunas que funcionen, como algunas que no, pero si tienes en cuenta las dos claves de cómo relacionarte con tus clientes, estarás bien.

 

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