“Nothing good happens after 2 am”

Estoy casi segura que quienes han escuchado esta frase se habrán sorprendido porque la utilice de título, y lo primero que se estarán preguntando es, y ¿qué rayos le pasó a Dahi? Para calmar sus corazones en adrenalina, nada pasó. O casi nada.

Debería remontarme a días anteriores…

La semana había sido realmente tranquila, de hecho algunas personas me preguntaron, y ¿qué ha pasado con tu diario? Pues nada, es que no he tenido mucho que contar. Luego del encuentro con Megrelis, tuvimos un día de fiesta el cual me la pasé de vaga, luego clases, unas más interesantes que otras, y entonces llegó el viernes.

Iniciando con una clase de recuperación, hoy se nos dio la bienvenida al Máster oficialmente. Hubo un acto “formal”, en una sala “formal”, donde tuvimos la oportunidad de escuchar a Mikel Ayestaran, un enviado especial a oriente medio, freelance, quien estuvo en el momento en que capturaron a Gadafi (los invito a entrar a su página web http://www.mikelayestaran.com/). Luego de esto y algunos discursos otorgados por los altos miembros (véase directores, etc.) y la entrega de diplomas al grupo anterior, estuvimos en un “brindis” donde francamente terminé comiendo más que si me hubiera hecho mi propia comida, y donde mis compañeros aprovecharon el bebidas gratis… Tanto así que mucho después de terminar la actividad todavía seguían ahí.

Una vez en casa, luego de lavar ropa y limpiar un poco, no hicimos más que esperar la noche, dado que tendríamos visitas. Nuestros compañeros del máster vendrían a tomar tranquilos para luego ir a una discoteca llamada Fever -donde en principio había un concierto, pero al final decidieron irse después de las 12 para sólo bailar-.

Y aquí inicia lo interesante. Cuando mis compañeros llegaron, lo primero que hicieron las mujeres fue tirarse en la cama de una de mis roomates a descansar… Entre relajo y relajo, la cama terminó resbalando y cayendo al piso, provocando que la rubia de ojos azules se pusiera un poco morada… Claro que esto no iba a arruinar la fiesta. Así que luego de respirar par de veces, puso música en su laptop, sacaron las sidras y cocinaron las pizzas congeladas.

Una amena tertulia surgió pasando de temas culturales como de dónde rayos viene el Euskera hasta quienes nacieron en el 88 y en el 89. Luego resulta que a mi compañera, se le rompe el vaso de la sidra en la boca… Todavía estoy analizando cómo rayos pasó eso, y más aún cómo rayos fue que no llegó a cortarse… pero en fin.

Ya eran las 10 y los ánimos estaban al tope. Entre que unos se iban a un cuarto a fumar para no inundar la casa, otros charlaban amenamente en la sala, hasta que comenzó el diluvio. Y ahora, ¿cómo rayos íbamos a salir a Fever?

La lluvia no paró, pero sí disminuyó su intensidad, así que casi a la 1:00 am, al fin deciden salir. Luego de que las chicas estuvieran maquilladas, hubieran terminado con todas las sidras y las tres pizzas que se trajeron, y que otra de mis compañeras los deleitara con par de canciones.

En medio de la lluvia salimos, yo con mi frase en la cabeza de “nothing good happens after 2 am”, pero ya me había cambiado desde las 11, y vamos, el sitio estaba cerca, si me cansaba podía llegar caminando… Claro…

Tomamos la estación del metro, dado que estaba lloviendo para evitar “mojarnos tanto”. Luego de esperar 15 minutos, finalmente se asomó, para dejarnos en la siguiente parada. Al salir mi primera imagen es el reguero de gente sentada en el suelo tomando y comiendo. Una imagen que sólo había visto en Casco Viejo. Al empezar a caminar hacia el lugar bajo la lluvia, y sentir que una de mis botas se estaba mojando por dentro, la frase que ya mencioné volvía una y otra vez a mi cabeza. Pero ya estaba ahí, ya tenía que llegar al lugar.

Luego de aproximadamente 7 minutos caminando bajo lluvia (quizás fueron más) llegamos a este sitio que nada parecía a lo que había visto antes. 12 euros era la entrada y solo pensé: Me cago en la mierda. 12 euros y yo con apenas un billete de 5 y una que otra moneda… Dahi, ¿por qué no se te ocurrió sacar dinero suficiente antes de salir de casa?

Nada, entre buscar y rebuscar al fin me daban los 12 euros, quedándome 1, un misero euro. Entramos, y al principio me dieron ganas de correr a tomar el último metro. Pero no corrí, ya había pagado, ya debía quedarme un rato allí. Así que nada, de todos modos todavía no eran las 2. Pedí una Coca Cola (la cual venía incluida con la entrada -cualquier bebida que pidieras, dependiendo te daba para un vaso o dos). Y luego de recorrer los 4 espacios de Fever (nada que ver uno con el otro), nos quedamos en el 2do y más grande.

Aquí me preocupaba dejar mi abrigo donde sea, así que al principio bailar era difícil. Luego cuando ya todos estábamos reunidos, entonces soltamos los abrigos en un lugar ” seguro” y ahí bote el estrés bailando como loca. Digo, para como bailan aquí.

Pasada una hora (ya eran las 2:30) mi reloj de alerta me decía “vete a casa”. Así que averiguando y averiguando, al final sólo me quedaba la opción de tomar un taxi, si no quería esperar hasta las 6:30 con los muchachos a que abriera el metro. Claro, había un problema: Sólo tenía 1 euro.

Duré un rato preocupada, mientras bailaba con menos ganas, evitando al imbécil que se abalanzaba hacia nosotras siempre que los chicos salían a fumar, y atenta a los abrigos, no fuera a ser cosa.

Cuando finalmente consigo un número de taxi y dinero prestado de mis compañeros, salgo dando un respiro de alivio, pero no, seguía lloviendo y para el colmo la central de taxis me dice: “no tengo unidad para esa zona”. Intento entrar de nuevo al lugar para comentarlo a mis compañeros, pero no encontraba la mitad de mi taquilla, así que el seguridad no me quería dejar pasar. Casi se me salen las lágrimas cuando buscando y buscando no la encontraba, pensando en que no tenía taxi, y que probablemente me hubiera tenido que quedar hasta las 6 y tantas.

Finalmente la encontré, al mismo tiempo que el seguridad me cogió pena y me dijo: “Dale, pasa”. Regreso con dos de mis compañeros y pedimos otro número de taxi, que resulta por más que marcábamos, nos salía que el teléfono no funcionaba. 3:15 a.m y Dahi está fuera de su casa en un viernes por la noche lluvioso.

Al final, logramos conseguir un número que servía, llamamos y a los 3 minutos ya estaba la unidad. Finalmente en casa a las 3:30 a.m me detengo a pensar en esa frase y, Holly Shit! ¡Ted tenía toda la razón!

Aunque claro a veces me parece que eso es algo mental, digo antes he salido a deshoras y nunca me pasó nada de lo que deba arrepentirme. Y claro, tampoco la pasé mal, baile un rato y disfruté con mis compañeros, pero ya creo que la vida nocturna bilbaina no es para mi.

Sé que he hecho esta nota un poco más larga de la cuenta, pero véanlo así, tenía un buen tiempo sin escribir.

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