Recorrido de piso…Día de coincidencias

Dado que la noche anterior estábamos así como que desesperadas por conseguir un lugar donde vivir, y dado que el tiempo se nos acaba para conseguirlo, uno de los principales planes de hoy fue visitar la mayor cantidad de pisos o habitaciones que pudiéramos. Ya habíamos hecho contacto con dos compañeros de clase a quienes nunca habíamos visto, pero como diría nuestra compatriota, aquí solo queda confiar.

Así que con un animo un poco más positivas que el de ayer, nos levantamos bien temprano, finalmente logramos acceder al desayuno del hotel (donde pudimos darnos cuenta del grupo de ancianos alemanes que se hospedan).  Alimentadas, salimos a las frías calles de Casco Viejo para realizar las primeras diligencias del día y más importante: entrega de documentos para el NIE.

Las cosas se pusieron interesantes, cuando al llegar a la policía nos encontramos con tremenda fila para la entrega de documentos, y aun con cita debíamos esperar nuestro turno. Y teníamos una cita con nuestros compañeros después de esto.

Sin mucho que hacer, ni forma de comunicación, hicimos nuestras filas, mientras nos topamos con otra dominicana que recién había llegado y sólo tenía 24 horas en la ciudad. Cuando finalmente salimos, avanzamos corriendo para tomar el siguiente metro y llegar a nuestra cita a la cual solo estábamos retrasadas algunos 15 minutos.

Luego de una rápida presentación entre todos, el recorrido de pisos (apartamentos) comenzó. Regresamos a Casco Viejo para encontrarnos con un agente inmobiliario con quien habían concertado para ver 4 pisos. El primero…ni mencionarlo, con saber que los antiguos inquilinos habían tirado una cama quemándose por la ventana ya teníamos una idea de porqué estaba en tan mal estado.

El segundo, resultó estar justo al lado de la policía, y sentí como si hubiera hecho el mismo trayecto que en la mañana…con la diferencia de que en vez de tomar el metro, nos fuimos caminando y así descubrí lo cerca que quedan unas zonas de otras en esta ciudad (claro que quedan más cerca en metro). El segundo piso estuvo bien, con la salvedad que una de las habitaciones tenía el armario en medio del pasillo porque no cabía. De ahí fuimos a comer a H20 (y no, no es el liquour store que estaba en Santiago) es una especie de bar/café donde venden comida (platos combinados), sandwishes y hamburguesas, supuestamente la mejor hamburguesa, que dan con tortilla de huevo y un reguero de vainas…super enorme.

Esto nos dio oportunidad para conocer un poco más a los chicos con los que probablemente viviríamos los próximos meses. Luego de comer y tomar un “cortadito” (café con leche) tomamos el siguiente metro en dirección contraria directo a Basarrate, zona que ya conocíamos. El piso era hermoso, pero nos querían cobrar un riñon de fianza, más lo que le tocaba a la agencia. Pero todavía habían pisos que ver, cuando veníamos saliendo nos dimos cuenta que una de las personas que habíamos contactado por fuera, era la señora que acabamos de ver, el agente al darse cuenta pronunció las palabras ” no me metais en lio, bebamos algo y charlemos”.

Quería meternos presión, porque supuestamente los inquilinos no pueden hacer contrato con un casero que ellos nos hayan mostrado sin su aprobación…en pocas palabras que podían tomar acciones legales si veíamos a la señora por nuestra parte. Cuestión que nadie firmó ningún tipo de papel o contrato de exclusividad, y con él o sin él ibamos a ver el sitio, dado que la señora había publicado en otro lado. Y si alquilabamos directamente con ella, nos ahorrabamos un monton de dinero, que de por si, no teníamos.

Al final el señor quiso negociar y nos hizo una super rebaja, pero todavía seguía un poco caro. Quedamos en ver los pisos que faltaban, y luego le llamariamos. En el metro otra vez, camino a ver otro piso pero del otro lado de la ciudad, hicimos nuestras averiguaciones, y al comprobar todo, llamamos directamente a la dueña  porque en dado caso negociaríamos directamente con ella. Y no tuvo ningún problema.

Ya cansados y un poco más aliviados, terminamos de ver los pisos que quedaban. El siguiente estaba muy bien, pero nos quedaba bastante lejos en comparación. Luego regresamos a Casco Viejo para reunirnos con otro agente inmobiliario, quien habia resultado ser el mismo contacto que Francyné había localizado vía mail, pero que no sabíamos, dado que no habíamos podido conectarnos en todo el día.

Otra casualidad surgió cuando el piso que nos iba a enseñar, había sido el mismo que habíamos visto en principio. Así que al notar que era el mismo lo descartamos y seguimos hacia otro que me parecía quedaba en el fin del mundo, dado que había que caminar cuesta arriba una especie de “colina”. Aquí casi me da un ataque, porque estoy en muy mala forma física. Cuando llegamos, el lugar estaba vacío, y sólo tenía 3 habitaciones. Descartado totalmente.

Tomada la decisión, nos dirigimos a Basarrate, para cerrar el trato. Mis compañeros parecían saltar de la alegría, yo todavía tenía mis dudas. Me había vuelto más escéptica y desconfiada con el paso del tiempo, así que hasta no estar instalada y sin problema alguno, todavía estaba así sin celebrar. Aunque tenía un peso menos de encima.

Al final del día terminamos regresando al hotel un poco más tarde las 7:00 pm así que estábamos molidas. Ya era viernes y sólo nos quedaban dos días más de “turistas”, porque el siguiente lunes empezarían las clases oficialmente de un efecto máster que apenas iniciaba. El domingo nos mudábamos y pronto dejaría de sentir que era una turista más en esa ciudad.

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