1000 palabras: Frustraciones

Tan frustrada que al final no pudo hacer nada

En ocasiones me sucede que estoy muy animada a hacer algo, tengo energía, tengo ideas, tengo los elementos que creo son necesarios para llevarlos a cabo. Sin embargo, puede pasar cualquier evento fortuito y desinflarme, por decirlo de alguna manera. Son instantes de frustración que llegan y te paralizan. Como el saber que tienes dinero en tu cuenta de banco y quieres pagar tus deudas (luz, agua, casa, teléfono, etc), pero no puedes por un problema técnico de la página o tarjeta. Eso es frustrante. 

Hay momentos en los que por más que te asegure de hacer las cosas a tiempo y bien, resulta que al hacerlas ocurre un fallo… algo en el programa no funcionó, la idea que tenías en la cabeza no es lo que expresaste en el papel, el curso que tomaste no era tan interesante como lo pensabas, etc. Pueden suceder miles de factores que te lleven a detenerte en tu accionar. Y ese es el resultado de las frustraciones. De sentir que no puedes hacer nada al respecto más que esperar y ver qué pasa, y qué problema ese cuando el tiempo es tu enemigo y las horas siguen corriendo mientras tú, estás sentado ahí sin poder avanzar.

Las frustraciones llegan de muchas maneras y formas, desde un atasco en las calles de la ciudad por tomar una vía muy congestionada, hasta la negación de alguna beca a la que apliques para realizar tus sueños. Según Wikipedia, esta emoción no es más que “una respuesta común a la oposición relacionada con la ira y la decepción, que surge de la persecución al cumplimiento de la voluntad individual. Cuanto mayor es la obstrucción y la voluntad, mayor también será probablemente la frustración”. Y realmente, esa sensación de ira y decepción y la combinación de ambas no es muy agradable.

Es como si tuviéramos unas ganas de golpear algo o gritarle a alguien y al final no podemos, todo eso se queda atorado dentro de nosotros, sin poder hacer más que sentarnos y bajar la cabeza. Cuando nuestros planes se ven obstruidos, ese sentimiento de impotencia nos atrapa y al menos por un buen rato, es difícil poder salir de ahí.

Aún así, me parece que es importante recordar y tener en consideración que si algo no se da de la manera como lo esperas, simplemente hay que aceptarlo y ver qué puntos puedes modificar para que sea lo más parecido a lo que deseas. Si hoy no puedes utilizar tu dinero porque la página está lenta, respira y espera a mañana, sino funciona, dirígete directamente a tu banco. Sé que es pesado, que cambia tus planes, que para qué ir si eso debería funcionar, pero en ciertos casos las cosas no funcionan como uno las espera. Si te negaron la beca, nada, respira, llora, patalea, y aplica el próximo año, busca cursos en línea, averigua porqué no funcionó y prepárate mejor.

Al final el frustrarse es hasta cierto punto bueno, nos recuerda que no siempre obtenemos lo que queremos cuando lo queremos, y que así, lamentablemente, es la vida. Pero también nos deja pendiente el esforzarnos más y el buscar más para lograr eso que queremos, claro, si es algo que realmente deseamos. Lo importante es no dejarse vencer por el obstáculo, y sí es una frase motivacional muy cliché, pero es la verdad. Hay que saber salir de ese estado de ira y decepción y seguir adelante, porque sino, al final nunca haremos nada y seríamos como dicen por ahí: músicos frustrados…

 

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