1000 palabras: Los propósitos

¿Qué quiero? Pero más importante, ¿cómo llego allá?

Para hacer las cosas primero debemos tener claro el propósito de ellas. Por qué, para qué, cuál es el punto. En estos días ha rondado por ahí una imagen en las redes sociales con la frase: “Si el plan falla, cambia el plan, no la meta”. Una gran verdad para aquellos quienes tienen claro hacia dónde quieren ir, pero qué pasa con el resto de la población que no tiene la más mínima idea de qué quieren hacer con sus vidas.

En Internet hay millones de artículos acerca de las diversas crisis existenciales que sufren las personas en los 20’s, los 30’s y los 40’s, por mencionar algunas. Etapas que van desde no saber qué hacer en la vida, hasta estar infelices con lo que se tiene en ese momento, sin importar incluso que tengan un buen trabajo remunerado, una pareja estable y una calidad de vida un poco por encima de lo aceptable (si, hay gente que no encuentra en esos ámbitos). En la mayoría de los casos esto ocurre por la falta de propósito. Hacen las cosas, pero no tienen claro qué quieren lograr con ellas. No es que esté mal no saberlo, pero en gran medida afecta y nos descontrola un poco.

¿Qué quiero hacer el resto de mi vida? Es una pregunta que nos solemos hacer al salir del colegio, ese momento clave en el que esperamos que una luz nos ilumine por el camino de la felicidad y que la carrera -en el caso de que decidamos seguir estudiando- que nos ayudará a alcanzar esa meta sea precisamente eso, un empujón para alcanzar la meta. Pero la verdad es que no sucede así. Incluso aquellos que desde pequeños ya tenían claro qué hacer el resto de su vida, se encuentran con dificultades varias que al final desisten o cambian de decisión o resulta que realmente eso no era lo que querían.

La mayoría de mis amigos cambiaron de carrera tras un semestre o el primer año de universidad, muchos ni siquiera están haciendo lo que realmente querían hacer desde el principio. Incluso, muchos de nosotros terminamos haciendo cosas que antes decíamos: nunca, jamás, primero muerto… pero que al final la vida misma se encarga de abofetearnos.

Saber qué se quiere en la vida no cosa de sentarse un día y pensar detenidamente en ello. Tiene más que ver con las experiencias vividas, y con lo que te ha marcado a través de los años, ya sea a través de un tercero o de primera mano. Y claro, tu problema no se resuelve solo con saber qué quieres hacer, ese es solo el primer paso hacia el enorme escalón que te espera, y si al final tu propósito es distinto al resto de la población, siempre y cuando no implique el exterminio de la humanidad o hacerle mal a otro, está todo bien. Quizás sea un poco más difícil lograrlo, pero no imposible. Y vamos, que los grandes locos de la historia fueron los que nos dieron computadoras, electricidad, carros, y un sin fin de cosas que ahora usamos y sin las cuales no podemos vivir.

Y tranquilo, si no sabes cuál es tu propósito hoy o mañana o en un mes, no pasa nada, el verdadero cambio se efectúa cuando lo sabes y entonces llevas a cabo una vida mucho más agradable. Believe me.

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