1000 palabras: Imposiciones y reacciones

Toda acción tiene una reacción.

Existen muchas maneras de hablar sobre el concepto de libertad. Pero supongo que básicamente la definición más general acerca de esta palabra es el hacer lo que quieras cuando quieras sin restricciones. Claro, que existe una clausula en el contrato de la libertad que debes considerar a la hora de realizar cualquier acción, para evitar que esa acción libre se convierta en libertinaje. 

El libertinaje, por si acaso no estás muy familiarizado con este término, se define como una “actitud irrespetuosa de la ley, la ética o la moral de quien abusa de su propia libertad con menoscabo de la de los demás”. Bien dice aquello que mis derechos empiezan donde terminan los tuyos, o algo así.

Existen momentos de la vida de una persona en los que esta libertad de hacer lo que se desee se ve limitada por otros, personas o situaciones. Esto se nota más cuando creces, por supuesto de niños nos imponían muchas restricciones y lo más que podíamos hacer era reaccionar negativamente: no te dan el helado antes de comer, no te dejan correr desnudo por la casa, tienes que comerte la avena o el vegetal, debes tomarte la medicina que sabe a rayos, te levantan en la madrugada para ir a clases, se sientan contigo para hacer la tarea o te castigan si no la haces. Cuando creces eso no varía mucho. Tienes que pagar la casa, la luz, el agua, el Internet. Si quieres salir una noche o irte de viaje o comprarte un carro debes ahorrar y para ahorrar debes ganas dinero, y para ello debes trabajar, y en el trabajo tienes muchas imposiciones que debes realizar, el horario, las actividades, la vestimenta, la forma de comportarte, como actúas frente a alguna situación, etc.

En esas situaciones la reacción suele ser pasiva, no queremos buscarnos un problema por ir en contra de la sociedad, o en dicho caso, arriesgar las cosas que queremos por no compaginar bien con ciertas acciones. Sin embargo, existen situaciones que se dan en un ambiente más personal, más de relación con otra persona, un familia, un amigo, tu pareja… esas instancias de la vida donde sentimos que nos quieren imponer algo, una manera de reaccionar, una forma de pensar, una actividad, incluso parte de nuestro tiempo.  Y claramente ante un requerimiento que a veces sentimos es hasta obligado, podemos llegar a reaccionar no muy favorablemente.

Mucho tiene que ver la inteligencia emocional que tengamos a la hora de enfrentarnos a la vida, las personas, y las situaciones que se nos presentan en el día a día. Es parte del conocernos a nosotros mismos y sobre todo de ser empáticos ante los demás. Eso también es parte de la libertad y el famoso libre albedrío que se nos da. Toda acción implica una reacción, bien lo decía Newton, pero las reacciones hay que saberlas manejar.

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