1000 palabras: Cuestiones de lógica

Y la falta de lógica traerá el fin de la Tierra (Muy apocalíptica yo).

Este verano nos ha arropado con un intenso calor, y el clima ha hecho que todo se extreme, el mal humor, la falta de paciencia, las groserías, el mal trato, la ira… Nuestro cuerpo está incomodo, queremos andar en ropa interior en nuestras casas debajo de un abanico con una bebida bien fría, pero los compromisos, la sociedad y la vida misma nos impide esto, por lo que esa incomodidad que se nos pega al cuerpo se nos traspasa al interior y de cualquier cosa estallamos.

Con el clima nos ponemos a prueba. Cuando los elementos externos se extreman y nos atacan constantemente es cuando sacamos lo peor de nosotros mismos, y según el como asumamos esos factores externos entonces saldremos o no adelante. En mi país estamos en tiempos de sequía, hace mucho que no llueve, las presas están secas y bueno… el calor nos tiene locos. Ahora vemos una campaña a nivel nacional sobre el uso racional del agua potable, tips de cómo fregar los platos, lavar la ropa, cepillarse los dientes, cocinar y hasta bañarse, de manera que no se desperdicie ni una sola gota de agua, porque seamos sinceros, sin ese recurso estamos fritos. Todos saben, o deberían estar conscientes, que la manera como tratamos a nuestro medio ambiente afectará el clima, los recursos y claro, a nosotros mismos como personas que habitamos en ciertos espacios del planeta.

Aún así, parece ser que las personas están tan ensimismadas en sí mismas que la lógica se convierte en algo utópico y  sin sentido. Por ejemplo, detenida en un semáforo en rojo desde la jipeta delante de mi veo a un señor que abre la ventanilla de su lado y tira un papel estrujado a la calle. Entenderán las ganas que me dio de chocarlo por atrás, o de poner el parking en el vehículo, desmontarme, tocarle la ventanilla y tirarle su basura en la cara, ¿cierto? O sea, ¿cómo es posible que a estas alturas todavía las personas no puedan discernir de en qué momento y lugar deben tirar sus desperdicios? ¿Es tan complicado llevarse de algo tan simple como la lógica?

Al principio pensaba que se trataba de un tema de educación, de enseñarle al otro las cosas que están bien o mal, de las consecuencias de los actos, de lo correcto e incorrecto. Pero después pensé que más que educación es un asunto de sentido común. Claro que esto de ‘sentido común’ no es muy propenso a darse en ciertas personas.

Quizás desde mi punto de vista es muy sencillo, pero la realidad es que no. Es complejo tomar ese pedazo de papel, y colocarlo en una esquina del vehículo, esperar a llegar a un establecimiento o a nuestras casas, sacar el papel y tirarlo en un recipiente especial para esas cosas que no usamos o desechamos. No hay nada de lógica en seguir ciertas medidas de austeridad para evitar que el lugar donde habitamos estalle de repente llevándonos a nuestra propia extinción. ¿Qué importa si yo lo hago cuando los demás no lo hacen?

Pasa igual con el conformismo. Estamos en una cultura que se expresa a través de la queja más que de la acción. Nos quejamos de todo, del jefe, del trabajo, de la situación, de las circunstancias, del amigo, del novio, del padre, del hijo, del profesor, del estudiante, del doctor, del gobierno, del tipo que se metió a robar, del asesino que no tuvo piedad, de los mosquitos, del calor, de la sequía… y nos conformamos con eso. Estamos conformes con quejarnos y dejarlo así. Nuestra lógica se oxida y desgasta cuando nos dice si no te gusta algo, cambialo; si está mal, arréglalo; si no sirve, bótalo; si está mal, no lo aceptes como si estuviera bien, y aún así no le hacemos caso.

Por un lado nos llaman quejones, inconformistas, nos dicen la vida es así, hay que hacer sacrificios, en todas partes pasa igual, quién eres tú para cambiar el sistema, acéptalo no te queda de otra… y por el otro les hacemos caso, seguimos sacrificando la lógica y la razón por la comodidad de seguir la corriente de una sociedad que realmente, al final de cuentas, solo va el declive. Nos cortamos las alas, nos impedimos soñar, nos tapamos los ojos, dejamos que tiren basura en la calle, y que hagan con nosotros lo que quieran. Llega un momento que nos da igual, dejamos de luchar, nos guiamos por la masa, nos volvemos zombies en un status de mediocridad solo para encajar, pagar las cuentas y satisfacer al otro.

Al final, renunciamos a la lógica para “sobrevivir”, y es cuando me quedo pensando, ¿y eso de qué te sirve? Este mundo está muy jodido, la digo a sinceridad, pero una de las principales razones por las que está tan jodido, es porque nosotros como seres humanos somos un desastre de personas, y lamentablemente los pocos que han seguido su lógica, han terminado arrastrados por la mediocridad de otros, la avaricia de algunos y las tonterías de muchos.

Creo que uso el ejemplo de lo que vi hoy simplemente para decirles que no siempre llevarse de la masa es lo correcto, y no siempre obviar nuestra lógica es el acto más inteligente.

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