1000 palabras: Un poste más

Un capítulo más y me voy a dormir. 

Cuenta la historia que un corredor que quería participar en las Olimpiadas hace muchos años atrás, no contaba con las condiciones necesarias para alcanzar la meta. Deseaba correr en una maratón, pero tenía muchas limitaciones para lograrlo. Así pues, mientras entrenaba en una calle de su ciudad la cual estaba iluminada por muchos postes de luz se puso la meta de un poste más. ¿En qué consistía? Su meta era lograr 10 kilómetros, así que calculó los postes de luz que habían en esos 10 km y cuando el cansancio y el ánimo lo golpeaban, se decía a sí mismo: uno más, pasaba ese, uno más hasta lograr la meta propuesta. 

Así mismo sucede cuando entrenas o te ejercitas. En lo personal no soy fan de los ejercicios físicos tipo crossfit, pero sí siento que me toca mantenerme en actividad física, aunque sea caminar por el parque todas las tardes y dar ocho vueltas. Es algo necesario, que el cuerpo me pide después de estar ocho horas sentada frente a una computadora. Por ello es necesario primero tener una meta clara: ¿Qué quiero? Lograr ocho vueltas. ¿Cómo lo haré? Dando una más hasta alcanzar las ocho.

Esto se aplica en todo en la vida. A veces te encuentras en un lugar y en un momento de tu vida en el que quizás no te encuentras muy contento con lo que está sucediendo. Surgen dudas, inquietudes. Con el paso del tiempo y por más esfuerzos que hagas te vas desanimando, cada día que pasa tienes menos ganas de levantarte de la cama y enfrentar ese día. ¿Por qué seguir ahí entonces? En ocasiones tenemos un objetivo claro, algo que queremos alcanzar y que para hacerlo es necesario estar en ese lugar, pasar por esa situación, y al final es lo único que nos mantiene ahí, estáticos. Haciendo lo que hacemos aún sintiéndonos desganados. Entonces es cuando nos toca sacar de abajo, como dicen por ahí, e ir uno a uno. Un minuto más… una hora más… un día más… una semana más… un mes más…

Quizás sea cliché, entiendo que así podría sonar, pero si nos enfocamos en la meta y en el ahora todo es más llevadero. A qué me refiero con esto, pues que en ocasiones es necesario enfocarse en el hoy, en el día a día, sabiendo cuál es la meta, pero sin pensar demasiado en cuanto falta para llegar a ella. Es como cuando planificas tus vacaciones a un lugar exótico, tienes tantas ganas de que llegue el día que te lo encuentras muy lejos como si nunca fuera a llegar. Cuando se acerca pueden ocurrirte una de dos: o animas a tal punto de que si, me voy, finalmente y empiezas a relajarte más o en su defecto, pasa todo lo contrario y molestas más, te irritas más y piensas: “joder, ¿para cuándo es?”.

A veces es una cuestión de tener paciencia y ser tolerantes. Claro que cuando tu paciencia y tolerancia se acaban, no hay para dónde coger, pero mientras tanto, pensemos en un día por día. Hoy, miércoles, estoy cumpliendo mi meta las 1000 palabras, no sé que suceda mañana, no sé si llegaré a los tres meses, pero mientras tanto, aquí estoy cumpliendo con lo que me toca hoy. Mañana hare una más.

Para algunos ese “un día más”, “un poste más” implica aceptar otro día de molestias en el trabajo, otro día de peleas con los hijos, otros día de discusiones con la pareja, otro día de soportar cosas que muchos no estarían dispuestos a aguantar. Ese uno más implica sacar la fuerza de donde no se tiene para salir adelante, de dar la milla extra que muchas veces nos parece imposible, de a pesar de la adversidad luchar por conseguir la meta.

Al final, en algunos casos, se nos hace imposible. Llegamos a un instante en el que la gota derrama el vaso y nos rendimos. Simplemente no damos más. Queremos seguir corriendo, pero nuestros pies no nos dan, nuestros corazones se aceleran a tal punto de querer salirse de nuestros pechos, nos deshidratamos del sudor que expulsamos por nuestro cuerpo, el hambre, la sed y el cansancio se unen para atormentarnos con pensamientos que nos hacen querer rendirnos ahí, justo donde estamos y tirar la toalla. Recoger todo e irnos a nuestras a comer, tomar agua y dormir. Si, eso pasa. Y cuando suceda simplemente hay que buscarle la vuelta. Como diría algo por ahí que leí el otro día, “si el plan no funciona, cambia el plan, no la meta”.

Yo no sé cuánto sea lo que estés soportando ahora mismo, si casi llegas a tu límite o si hay manera de darle un vuelco a las cosas que ahora mismo impiden tu tranquilidad mental o tu satisfacción personal, soy de las que dicen que si algo te hace mal, simplemente sal de ello. Pero también, la vida me ha enseñado que no todo lo que te hace mal en un momento implica cosas malas. Así como en la película ‘Inside Out’  te enseñan que a veces para llegar a momentos de alegría o de dicha, primero debes pasar por momentos de  tristeza, y que la tristeza, aunque se vea como algo “negativo”, es tan necesaria como las demás emociones que conviven en un ser humano.

Así que, por qué ahora no decimos un día más, y tratamos de dar el máximo hoy, y ya luego, mañana por ejemplo, dejamos que nuestro yo del futuro se preocupe por decidir si seguir o parar. Te reto entonces a correr un poste a la vez.

 

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