1000 palabras: Puntos de conexión perdidos

Decidí empezar un proyecto a raíz de un artículo que leí de cómo ser mejor escritor, publicado en el blog de Ella Pichardo, Ella Blog Source, donde proponía escribir 1000 palabras por día. Hace mucho que quería imponerme este tipo de retos no sólo para sacar a la escritora perdida que hay en mí, sino también para empezar a trabajar seriamente en las cosas que realmente quiero lograr en esta vida, y sobre todo, que me hacen feliz. Inicio este proyecto con fragmentos e ideas que se me ocurrirán durante el día. Quizás uno no esté alineado a los demás o quizás si, aún no lo sé, vamos a ver como nos va. Para esta primera etapa la meta será tres meses de escritura diaria con textos publicados en este espacio. Empecemos…

Para quienes se sientan identificados en sus relaciones amistosas.  

Hacía mucho que no me reunía con viejas amistades de la universidad, y cuando digo amistades de la universidad no me refiero a mi grupo de la carrera, con quienes de por sí nunca me reúno, sino con aquellas personas que conformaron lo que sería mi familia durante mis años de estudios en el campus. Como tenía deseos de ver algunas caras les escribí para coordinar juntarnos. Al final sólo nos reunimos dos. Con el paso del paso del tiempo cada vez está siendo más complicado poder reunir a un grupo x de personas. De repente personas que nunca faltaban brillan por su ausencia, y el lapso de tiempo entre un encuentro y otro se hace más distante y más distante. Esto es totalmente normal a medida que creces y te vas forjando tu propio camino. Hay personas que de alguna manera se mantienen, hay otras que vas conociendo en el camino, y hay otras que simplemente desaparecen con el paso del tiempo. Tus grupos van cambiando, de repente pasas de tener a personas con quienes compartes todos los días, quienes te ven llorar o rabiar, quienes conocen tus problemas reales, a rodearte de personas que sólo están en los buenos momentos: un cumpleaños, una salida al cine, una actividad social o grupal… Muchos de esos amigos de “verdad” se convierten en fantasmas de una de tus tantas historias. Se mudan de ciudad, consiguen una posición realmente importante en el trabajo, empiezan un nuevo curso, se casan, tienen hijos… pasas de verlos todos los días, a verlos interdiario… de ahí a verlos semanal, de ahí a verlos quincenal, y va pasando el tiempo hasta que de repente, si se mantienen presentes, sólo están para cumpleaños (algunos si, otros no), bodas, bautizos… y bueno, probablemente para los funerales. Es normal también que esto ocurra así dados los intereses de cada quien. Quizás antes habían muchas cosas en común, entre uno y otro, aspiraciones parecidos, ganas de hacer cosas, actividades que compartían… pero a medida que creces, cambias y así las cosas que te interesan y las posibilidades de realizarlas. De repente te encuentras con que quizás estás en una posición económica que te permita irte a un hotel a la costa por tres días, sin embargo, esos amigos del alma no están en la misma posición y por más que quisieras no podrías ayudarlos a costeárselo. Así que terminas recurriendo a tus amigos “de coro”, esas personas que quizás nunca han estado en las malas, pero siempre están en las buenas, porque tienen las mismas posibilidades que tu, los mismos intereses y la pasan bien cuando comparten. Categorizar a tus amigos suena, de hecho, un poco frívolo y sin sentido. Pero me parece que es la manera más llana de explicarle al mundo esta realidad. Donde las personas quizás se ofendan porque alguien les rechazó una invitación, o no fueron invitados a algo, o se sintieron excluidos en algún momento que pensaban iban a ser los primeros. Creanme, a mi me ha pasado cada una de estas situaciones miles de veces. Pero con el tiempo aprendes que a veces no es que alguien haya dejado de quererte o de querer pasar tiempo contigo, a veces simplemente se trata de una cuestión de intereses y prioridades. Así como el chico prefiere pasar la noche en casa de su novia antes que irse a jugar videos con sus amigos, pasa igual con aquel que luego de una semana muy intensa lo que quiere es llegar a su casa a descansar, en vez de salir a beber con un grupo. Y a veces simplemente pasan cosas que no se pueden controlar (problemas en el trabajo, diligencias, familia, etc). Incluso, llega un momento en el que más que ir a alguna actividad por el deseo de estar y compartir, terminamos haciéndolo como una especie de obligación social, donde nos sentimos con el deber moral de cumplir con esa persona. No significa que no se quiera ir y compartir, pero el deber moral puede ser mayor que las ganas de salir de tu casa. Ya no es simplemente el deseo de estar con alguien y pasarla bien sin preocuparse del tiempo o las responsabilidades. Las amistades suelen mantenerse a medida que haya un punto de conexión que las una, y claro, está en cada quien renovar ese punto cada cierto tiempo. Las ‘sitcom’, por ejemplo, han tenido mucha razón a la hora de mostrar estos hechos. En el caso de la famosa ‘Friends’ el punto de conexión era el lugar donde vivían, y me dirán pero Ross no vivía ahí, y diré, no pero su hermana y su mejor amigo sí y ya ese era un nexo bastante fuerte como para atraerlo. Automáticamente más de un miembro del grupo cambia su residencia, automáticamente empieza a haber un desenlace en la historia que los une. En el caso de ‘HIMYM’, para quienes muchos el final fue algo fatídico, influyeron muchos factores: no solo se perdió un punto de conexión sino varios. Y me dirán, pero ellos se siguieron viendo con el paso del tiempo, ¿pero cada cuánto sucedía eso?. Si tu punto de conexión con tus amistades fue la universidad o el trabajo, y de repente eso ya no existe, y ya no creas ningún otro punto, ¿qué tanto crees que perdure esa amistad?  Recuerda que así como cambia el ser humano, así mismo cambian las relaciones, como dejas de vivir con tus padres para seguir tus sueños por el mundo, de igual manera, si las personas que están a tu lado ahora mismo no siguen el mismo camino que tú o al menos intentan mantener el puente (porque recuerda que es algo de doble vía) a la larga el trabajo, la familia, la profesión, la pareja, las actividades sociales, los cursos, Netflix, la cama, los viajes, o cualquier otra cosa se volverán muros que impidan el paso en ese puente, y cansados de chocar contra el muro, a veces, simplemente dejamos de caminar por el puente.

2 thoughts on “1000 palabras: Puntos de conexión perdidos

  1. Gracias por tomar el reto🙂 Se siente lindo inspirar a la gente, esto a su vez me inspira a seguir el reto🙂 Muero por leer más de este blog! Here we go!

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