Something about pressure

Cuando estaba en la universidad, me gustaba hacer los trabajos a tiempo. Sé que para muchos esto suena irreal y un poco utópico, pero así era. Si tenía tres semanas para prepararlo, me gustaba empezar temprano y dejar el último día que todo el mundo tenía de estrés para relajarme, hacer ultimas revisiones y avanzar otras cosas. Generalmente lo hacía, especialmente si se trataba de trabajos prácticos tipo diseño. Si se trataba de trabajos escritos en los que tuviera que sentarme a inspirarme para redactar era más complicado, aún así lo lograba. 

Cuando entré a trabajar noté que la temática era totalmente distinta. Muchas cosas no dependían de mi, y por ende, habían entregas que no podía hacer al tiempo estimado con la tranquilidad requerida. Esto me molestaba y me frustraba. Aunque la mayoría suele trabajar mejor bajo la presión, para mi ese es un estrés hasta un poco sin sentido, pero lo entiendo, porque con el tiempo en muchas circunstancias me tocó ser parte de ese tipo de personas. Con el tiempo te acostumbras a lo que no está del todo bien o es correcto, dejas pasar una y hasta treinta, empiezas a justificar a los demás, que si no pudo por x o y o si está tarde por l o m. Terminas incluso anticipando el retraso. Esto cuando las cosas que necesitas hacer dependen de otros. Y es muy frustrante. Trabajas sobre una presión que te terminas imponiendo a ti mismo a medida que el tiempo va avanzando.

Yo no reaccionó bien con ello. De hecho saca el peor lado de mi. Por ello me cuesta tanto adaptarme a la capital. En ocasiones me ha tocado venir semanalmente en la metro para estar a las 4 pm lista para dar una clase, por alguna razón, por más temprano que salga siempre termino pasando 15 o 20 minutos de puro estrés, la última vez lo que sucedió es que aunque llegué 30 minutos antes a la parada, me habían dicho ya no habían asientos, que la guagua estaba llena y hasta las 2 de la tarde no podría salir. Entenderán como se me bajó todo cuando me dijeron eso. Mientras tanto tenía el vehículo mal parqueado y salía cada 30 segundos para ver si se había desocupado alguno… pero volviendo a entrar porque me habían colocado en una lista de espera y tenía que estar atenta por si decían mi nombre…  Mentalmente me preparé para echar gasolina e irme manejando. Al final, a la 1 en punto me llamaron al mismo tiempo en que conseguía parqueo (después de haber perdido dos) y no respiré tranquila hasta estar sentada.

Cuando voy al cine me gusta llegar temprano, no porque me interese ver los avances, sino porque lamentablemente aquí los asientos no están numerados y soy muy ‘picki’ a la hora de seleccionar los asientos. Por ello, si la película es poco conocida o no genera mucha expectativa o es su tercera semana en la sala, suelo llegar 10 minutos antes. Pero si es una película tipo Advengers… tengo que estar máximo media hora antes. No lograrlo me genera cierta presión y preocupación y entonces es cuando me frustro.

Como verán soy de las personas que les gusta tener las cosas listas con tiempo. Aunque puedo llegar a fallar, no me gusta hacerlo. Si coordino mi día para una hora y un lugar, me gusta que los demás tengan esa misma decencia. Sin embargo, con el tiempo aprendes que las personas tienen distintas cosas por las cuales preocuparse en su vida, cosas fuera de su control, que de por sí les genera cierta presión. Creo que soy afortunada de ser de las pocas personas en el mundo que pueden sentarse y organizarse, la mayoría simplemente no puede. Claro que eso no es excusa, y sigo sin entender qué es lo funny de tener que entregar algo a las 10 de la mañana del día siguiente y que sean las 8 de la tarde y no hayan empezado, para tener que madrugar haciéndolo o estar corriendo los últimos 60 minutos antes de la entrega.

También están aquellos, jefes sobretodo, que te piden cosas irreales en tiempos irreales, y como no quieres quedar mal, te trasnochas, te preocupas y entregas para que como quiera después tengan que corregirte mil cosas, o te echen en cara porqué hiciste tal o cual cosa mal… cuestión que a veces creo les encanta.

La presión es necesaria, si. Como el miedo, la ansiedad, el estrés en algunos niveles… porque son cosas que te mantienen alerta, que te hacen moverte, que le dicen a tu cuerpo: Hey you! Move on! Si te quedas quieto te comerán vivo. Pero, no siempre y en todos los ámbitos hay que esperar a sentirse presionados para moverse. Como ese momento cuando te gusta alguien y duras meses detrás de esa persona pero no actúas hasta que sientes que estás perdiendo tu oportunidad… ¿Por qué esperar hasta sentir que pierdes algo para entonces actuar?

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