Capítulo XIII

A la mañana siguiente los periódicos abrían la portada con el siguiente titular: Encuentran a jóvenes moribundos en las afueras de la ciudad.

“Esta mañana, en las orillas de la Calle 25 de Septiembre, que conecta al poblado de San Luis con la Autopista Central, fueron encontrados dos jóvenes en estado crítico. Según la policía local los jóvenes quienes iban en un coche chocaron contra algo en movimiento. Aún no se tiene certeza de qué.

Las víctimas fueron reconocidas como Rocsan Matews de 19 años de edad y Theodor Hope, graduado de Mercadeo. Ambos se encuentran en estado crítico.”

Ángel no quiso seguir leyendo. Theodor Hope…aquello no podía ser tan solo pura coincidencia. ¿Cuál era la probabilidad de que alguien con ese apellido no fuera familiar de Faith? Y justo la noche en que Él aparecía acompañado del ‘Cazador’.

Estaba pálido. Aún sentía los efectos de aquella noche. Había salido al amanecer para tratar de despejar su mente, cuando se tropezó con el periódico. No pudo evitar leerlo al ver la portada.

En ese momento pensó en Faith, en como la dejó la noche anterior y en cómo debía estar en esos momentos. Decidió que era hora de que ella supiera de su existencia, aunque fuera ocultándole la verdad, pero estaba decidido, ella necesitaba de alguien y ese sería él.

Aún era temprano cuando Faith despertó de otro de sus tantos sueños  extraños. Ya no les temía tanto, después de su conversación con aquella enfermera, comenzaba a pensar que en ellos encontraría muchas respuestas. No estaba segura de cuanto había dormido, pero sentía que no fueron más de cuatro horas. Ted no llegó y eso la preocupaba. Revisó los teléfonos por si había dejado algún mensaje mientras dormía, cuando notó que la línea no servía. Se dio un baño sintiendo que si no lo hacía en ese instante no lo haría por el resto del día.

Terminaba de vestirse cuando escuchó tocar la puerta. El corazón le dio un vuelco. Estaba segura que algo malo ocurría y temía así fuera, respiró hondo. Trató de calmarse y se dirigió a la puerta para enfrentarse a lo que fuera que el día le deparaba.

–       ¿Si?- dijo al abrir un poco dejando el pestillo puesto.

No estaba segura de haberlo visto antes, llevaba una chaqueta larga y negra. Era un joven alto, parecía tener algunos 25 años, cabellos oscuros, lacios, un poco más largos de lo común, piel pálida. Sus ojos, de un azul grisáceo que por alguna extraña razón le parecían extraños.

Él al principio no dijo nada. No podía creer que se encontrara ahí de pie frente a ella mostrándole quien era a la luz del día… Estaba nervioso y por un instante se olvido del motivo que lo había llevado hasta allí.

–       ¿Puedo ayudarlo en algo?- preguntó Faith abriendo un poco más la puerta para observarlo mejor, había algo en esa persona que le era familiar pero no estaba segura de qué- ¿Busca a alguien?- preguntó sonriendo.

–       Fa..Fai..Faith…- dijo tartamudeando.

–       Eh…si, ¿lo conozco?- tratando de descifrar quién era.

–       Ahm…- por un momento se le ocurrió decir que si que así era, contarle sobre su vida, decirle lo que ella significaba para él. Pero, al sentir un pedazo de periódico en sus manos desistió de la idea, y prefirió seguir con sus primeras intenciones.

–       No, en realidad no.

Ese tono de voz… ¿Dónde lo habrá escuchado antes? ¿Por qué sentía que lo conocía si era la primera vez que lo veía?

–       ¿Entonces?- se animó a preguntar, dispuesta a satisfacer su curiosidad.

–       Se trata de Ted…- dijo casi sin pensarlo.

–       ¿Ted? ¿Acaso le ocurrió algo? ¿Está bien?- preguntó ella cambiando su expresión amable a una de temor- ¿Qué le sucedió a mi hermano? – dando un paso adelante como si estuviera dispuesta a sacarle la información a golpes.

Así que era su hermano… pensó para sí Ángel, debía suponerlo. Pero ahora, ¿cómo le decía lo ocurrido sin sonar muy duro? No había forma de hacerlo, pensó por unos segundos. Faith lo miraba esperando respuesta.

–       ¿No ha visto los periódicos?- preguntó tratando de encontrar las palabras correctas.

–       No, ¿acaso fue tan grave lo ocurrido como para que saliera en los diarios?- preguntó retóricamente.

–       En verdad, lo siento. No saben cómo fue, lo único que esperamos es que se pueda recuperar- entregándole el artículo del periódico.

Faith dio un respiro de alivio, aun está vivo, pensó. Por lo menos la noticia no eran tan fatalista como ella se temía.

–       ¿Dónde está?- preguntó un poco más tranquila.

–       En el mismo hospital en que fue internada hace una semana- mencionó sin siquiera saber lo que decía.

–       ¿Cómo es que sabe eso?- la mirada de Faith pasó de agradecida a acusadora, lo cual lo puso un poco nervioso.

–       Bueno, es que soy compañero de su hermano- mintió sorprendiéndose a sí mismo de que esa idea no se le hubiese ocurrido antes.

–       ¡Ah! Debe de ser de los encargados de publicidad, eres dibujante, ¿no?

–       Si- contestó sin pensar.

Por suerte, Faith no estaba dispuesta a pasar la mañana preguntándole sobre su vida, teniendo a su hermano y único familiar vivo, muriéndose en un hospital. Así, entró por una chaqueta para salir hacia el hospital. Cerró la casa con llave y tras pedirle a Ángel que la acompañara, se dirigieron al centro.

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