Capítulo XII

Ángel se extrañó  al llegar al lugar donde se estaba quedando. Si bien todo estaba como lo había dejado, también era cierto que ahora no se encontraba solo. Se sorprendió mucho al ver que “él” se encontraba allí, ¿qué buscaba? ¿Por qué después de tantos años se presentaba ante él?

 

Estaba en silencio. Simplemente se veían como si se hablaran a través de las miradas. Entonces supo que ‘Él’ no estaba solo, alguien lo acompañaba y mientras ellos se debatían con la vista, aquel otro ser estaba cenando.

Tomó a Rocsan por el cabello y la haló hacia sí, ella tiraba con fuerza hacia el otro lado tratando de escapar pero él era demasiado fuerte. Ted, con un poco de esfuerzo logró ponerse de pie, agarró un tronco que encontró entre la hierba fuera del camino y lo golpeó por la espalda con todas sus fuerzas.

 

–       ¡Oh por Dios! – exclamó al ver que eso no le hacía nada. Al contrario, cuando se volteó a ver al “bicho” que lo molestaba, sonrió.

 

Empujó a Rocsan de tal manera que esta quedó tumbada sobre el suelo, y entonces fue tras Ted, quien al notar que su ataque había fallado, empezó a retroceder.

Ángel trataba de descubrir dónde se efectuaba el ataque, pero aquellos ojos le decían que no sabía y que él no debía entrometerse en lo que no le incumbía.

 

Estaba comenzando a enojarse y decidió guiarse por su instinto, pero cuando se dirigía a la salida, aquella persona lo detuvo, él no debía meterse en su camino.

 

Ted solo pensaba en Faith, ¿qué sería  de su hermana si él moría?, ya no podría protegerla y estaría sola en el mundo. ¿Y Rocsan? Tenía que hacer algo para que ella pudiera escapar, pero ¿qué? Si tan solo ella pudiera verlo le haría señas para que aprovechara ese momento para salir corriendo. Pero no, Rocsan estaba tirada en el suelo gimiendo por el dolor en la cabeza, trataba de levantarse pero no podía. De pronto se escuchó un estrepitoso estruendo en el cielo.

 

Ángel no podía hacer nada, sabía que Él era mil veces más fuerte y si lo enfrentaba ahora, no tendría la oportunidad de continuar con sus planes y no podía permitir que eso sucediera.

 

Intento razonar con él, tenía que evitar que aquellas personas murieran, ya era suficiente, se había divertido bastante con el sufrimiento que les causaba, era hora de la retirada. Él le sonrió, se puso de pie a su lado, sin tocarlo y lo próximo que sintió Ángelus fue un dolor jamás conocido, era desgarrador como si una bestia estuviera mordiéndolo desde el estómago hacia fuera rasgándole los órganos internos, llegando hasta su piel.

 

Estaba paralizado, con los ojos como platos, empezaba a sudar frío, la palidez de su rostro empezaba a notarse cada vez más y por más que quisiera ni podía moverse, ni podía gritar, mucho menos articular palabra alguna.

 

Mientras tanto, en la calle, aquel ser comenzó a golpear a Ted por el estomago sin piedad. Entonces, cuando Ted comenzaba a sangrar por la boca, se detuvo. Miró hacia arriba como si alguien le estuviera hablando, escuchó atento y se retiró desapareciendo como mismo había llegado. Ted, tosió un poco y se dejó derrumbar sobre el suelo inconsciente.

 

Ángel, volvía a estar solo. Tirado en un rincón lloraba como nunca antes lo había hecho. No recordaba haber llorado desde su infancia y sinceramente no estaba seguro del porqué de esas lágrimas, o quizás si. No había cosa que lo hiciera sentir tan mal que la presencia de aquel ser, era como encontrarse con el demonio en persona, y prácticamente así era.

 

Lloraba y recordaba todo lo malo y horrible que había hecho, sentía que cada herida provocada a sus víctimas era devuelta en ese instante a su persona. Por un instante sintió que no podía seguir más, que era demasiado aún para él, al cual muchos seres ocultos le temían.

 

Faith se levantó de pronto, estaba medio dormida cuando varias imágenes pasaban por su cabeza, hasta que vio a alguien tirado en el suelo, llorando como un niño. Eso la hizo levantarse de pronto algo asustada, ¿acaso era otra de sus pesadillas?

 

Estaba intranquila, por alguna razón no podía reconciliar el sueño. Salió a la sala y miró el reloj de la pared, 11:20pm, ¿por qué Ted no regresaba? Quizás el autobús se había retrasado o no había logrado alcanzar el último de la estación…si eso debía ser, en cualquier momento llegaría, caminaría por esa puerta y se quejaría de lo caro que estaba el transporte, como normalmente lo hacía con todo. Pero pasados cinco minutos no ocurrió nada, para calmarse, volvió a tomar su cuaderno de notas y vio algo que no había notado antes, faltaban las últimas cinco hojas…

 

–       Pero qué…- murmuró al notar aquello.

 

Trató de recordar que era lo que faltaba, acababa de empezar a estudiar a los vampiros, antes pensaba que esas eran estupideces que habían creado los cineastas para vender películas. Pero luego de ver a su atacante cambió totalmente de opinión. Volvió a mirar el reloj, 11:35pm, Ted no regresaba y estaba comenzando a pensar que no lo haría.

 

 

 

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