Capítulo VIII

Los oficiales retiraban el cuerpo, aunque según las reglamentaciones no podían moverlo todavía, pero a causa de la lluvia no tenían otra opción. Comentaban sobre lo sucedido cuando Ángel terminaba de recobrar fuerzas y los escuchó hablar.

–       Trágico, ¿no?- comentaba el de la derecha.

–       ¿Quién era el chico?- preguntó el de la izquierda.

–       Estudiante de medicina, sino me equivoco- respondió el que dirigía.

–       ¿Y qué ha pasado con la chica?- volvió a decir el de la derecha.

–       Luego del interrogatorio no se ha sabido de ella- comentó.

–       Pobre muchacha, debe de sentirse muy mal en estos momentos…- decía el de la izquierda- sufrir por algo así, dos veces seguidas…

–       ¿No es extraño, que luego de haber sido atacada, sea ella misma quien encontrara a otra víctima?- comentó el de la derecha.

–       ¿Cuál es el nombre de la chica?- preguntó interesado el de la izquierda.

–       Hope, Faith Hope.- termino diciendo el que dirigía- Será mejor que avancen porque se nos hará más tarde de la cuenta.- poniéndole fin a la conversación haciendo que los demás lo siguieran en silencio.

Finalmente había entendido lo que había ocurrido, y porqué aquel muchacho del teléfono se había preocupado por Faith. Tomó un poco de la poción del hechicero para evitar recaídas y fue en busca de la bestia. No se le sería difícil, simplemente tenía que seguir a su olfato. Era la mascota preferida del lado oscuro y por lo tanto su sangre era distinta a la de cualquier humano. Además, estaba herida y con ganas de comer, lo cual significaba que no estaría muy lejos.

Él sabía moverse muy bien entre las sombras y con el clima que hacía se le era más fácil,  pues la noche caería temprano. Por otro lado, eso significaba un peligro para los humanos, dado que como toda criatura de la oscuridad, la Bestia realizaba sus ataques al anochecer. No se sabía a ciencia cierta cual era su origen, pero era el menos peligroso de la larga lista de criaturas oscuras que existían, aquel no era un simple perro con rabia, no.

Estaba oscureciendo y la noche prometía no dejar lugar al más mínimo rayo de luz. Estaba turbada, los constantes truenos y la incesante lluvia parecían dar un concierto en medio de un entierro.

La Bestia aguardaba serena esperando a su víctima con suma impaciencia, no poseía conciencia ni razón, no podía saber por qué hacía eso. Sólo tenía instinto y su instinto le decía que aquello era lo que tenía que hacer, y le gustaba. Sintió el temor de alguien, eso le encantaba, sentir el miedo de los humanos, el horror que expresaban ante su sola presencia. Se acercaba sigilosamente saboreando de ante mano su triunfo y al mismo tiempo rabioso por la molestia que sentía en su pata trasera. Pero no importaba, en pocos instantes podría degustar a su siguiente presa, y lo disfrutaría.

El muelle se encontraba desértico. Los barcos se desviaban a causa de las gigantescas olas consecuencia de la torrencial lluvia, todo estaba a oscuras exceptuando las luces de las calles que alumbraban apenas unos cuantos centímetros del área en donde se ubicaban. De pronto un relámpago cayó en una de las lineas del tendido electrico causando una aberia lo cual terminó de apagar las luces que quedaban encendidas.

Faith estaba en trance, el miedo se había intensificado ahora que se encontraba totalmente a oscuras. No tenía ni idea de qué camino seguir y ni siquiera estaba segura de si quería seguir hacia algún lado.

De repente, sintió que caía al suelo mientras un espeluznante dolor le azotaba en la espalda, como si le estuvieran extrayendo la piel a carne viva. Gritó. Mientras unas lagrimas salian de sus ojos, sintió que la halaban por la mano izquierda pero no era cualquier halon, algo la mordía con tal fuerza que creyó que la perdería. El sonido de un trueno la hizo reaccionar y con un movimiento de su pierna empezó a patear a la Bestia que la atacaba hasta que logró soltarse.

Se llevó la mano al pecho, estaba sangrando y estaba segura que la perdería sino hacía algo pronto. Trató de ponerse en pie, pero no podía, así que solo se sentó en el suelo tratando de agudizar  su vista para saber la ubicación de la Bestia. No veía nada. La lluvia rozaba su cara con intensidad y le empañaba los ojos, entonces sintió la respiración de aquel ser a su derecha, no tenía escapatoria.

Pero entonces escuchó una voz que le gritaba: ¡Abajo! Y sin pensarlo agachó su cuerpo justo al momento en que algo pasaba por encima de ella. Luego sintió que alguien la sostenía en brazos y la alejaba de la Bestia. Alguien la ayudaba, pero ¿quién?

La Bestia estaba furiosa, en el mejor instante alguien se había llevado su presa y regresaba para enfrentarse a ella. Ángel estaba enfurecido.

Al reconocer de quien se trataba la Bestia supo que estaba perdida, pero no había vuelta atrás. Por segunda vez se encontraba ante Ángelus en un enfrentamiento a muerte y estaba seguro de que perdería.

Ángelus la observaba detenidamente, la Bestia gruñía como si estuviera enfrentándolo, luego de un intento desesperado por salvarse se le tiró encima. Ángelus la golpeo de tal forma que la hizo gemir de dolor, empezó a aullar y Ángelus la tomo de la cabeza. De una sola mordida acabó con ella. La Bestia yacía sobre el suelo inconciente, unos minutos después se hizo polvo.

Faith no podía escuchar bien a causa de los truenos y por esto se pregunta, ¿Qué sucedía?

El dolor de su mano se intensificaba cada vez más. pero era la espalda lo que la hacia sentir que en cualquier momento se desmayaría. Ángel volvió a su lado procurando ocultar su rostro, se quitó la chaqueta para resguardarla de la lluvia, aunque ciertamente no servia de mucho ya que estaba empapada, tomo su mano herida y empezó a vendarla con un pedazo de tela rasgado de su camisa.

–       ¿Quién eres? ¿Por qué me ayudas?- preguntaba tiritando del frío tratando de verle la cara

–       No soy nadie…- bajó la vista, le hecho una mirada al lugar donde yacían las cenizas de la Bestia y se sintió mal.

–       ¿Nadie?- volvió a preguntar mientras él la hacia ponerse de pie

–       Tiene que ir a hospital, ¿puede caminar?- le dijo evitando así las preguntas que esta le hacia.

–       No lo sé, eso creo. Pero, ¿quién eres? ¿por qué dices que nadie… dónde esta la bestia?

–       Está muerta- dijo con pesar y esto asombro un poco a Faith- Y no sigas haciendo más preguntas, te guiaré hasta el hospital pero iras callada, ¿de acuerdo?- terminó diciendo en tono serio, a lo que ella se limito a asentir con la cabeza.

Él la ayudaba a caminar a pesar de que sentía que quien necesitaría ayuda seria él mismo. El tenerla cerca le hacia sentirse como seis meses atrás cuando no pudo matarla, y por otro lado, había vuelto a utilizar su lado demoníaco para cometer un crimen.

Si bien era cierto que tenía que hacerlo, no quitaba el hecho de que había utilizado su lado demoníaco para ello. Y si había algo que él intentaba hacer a toda costa, era evitar el tener que sacar esa parte de su ser. Sin embargo, no le quedaba de otra, a su alrededor existían demasiadas criaturas como la Bestia o peores que ella, que asechaban a los humanos, y por ende vigilaban a Faith. Su única meta en la vida desde aquel momento, era protegerla y mantenerla a salvo, y si para ello debía seguir utilizando aquella parte de su ser, pues no le quedaba de otra.

2 thoughts on “Capítulo VIII

  1. Muchas gracias por el cap

    -sobre lo de mover el cuerpo por la lluvia me pregunto si lo hacian por cuestiones morales?
    o si lo hacian porque el agua borraria cualquier rastro de huella en el cuerpo ?

    -me gusto mucho como describiste la escena de lucha incluso pude imaginarla😀

    -debio ser dificil para el llevarla al hospital oliendo esa sangre ^^

    1. Gracias a ti por continuar leyendo y por tus preguntas jejeje.

      A ver, la idea que tuve a la hora de decir lo del mover el cuerpo fue más por las huellas en el cuerpo, o sea, pensé en el hecho de las evidencias para la policía.

      Que bueno que te pudieras imaginar la escena de la lucha.

      Y no lo sé, creo que esas son de las cosas que llegas a obviar cuando tu mente está en cualquier otra…además, recuerda que el había tomado su “medicina” antes de…

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