El Inicio, Cap. I

Hace 9 años escribí una historia en un viejo cuaderno. Ahora, finalmente, he decidido sacar a la luz los capítulos de esta historia. Cada semana publicaré un nuevo capítulo. Espero lo disfruten.

Capítulo 1

Su sed era tan grande que había terminado con generaciones completas. Esa era su naturaleza demoníaca. Un vampiro mitad humano. Ese lado humano que lo atormentaba cada día, cada noche por toda la eternidad.

Era inmortal, pero a qué precio. Llevaba una vida llena de soledad, de amarguras y recuerdos causados por sus víctimas. Estaba cansado. Creía que ya no podría seguir existiendo así. Por lo tanto, fue con aquel famoso hechicero, esperaba que con alguno de sus hechizos le hiciera desaparecer toda aquella angustia y desesperación. Aquel brujo buscó entre sus pociones, y tras pronunciar varias palabras que no logró entender, le entregó un frasco con un brebaje amarillento. Eso pondría fin al sufrimiento de su demoníaco amigo.

Una poción que lo haría borrar toda su humanidad. Era perfecto, con solo un sorbo podía olvidarse de la conciencia humana. Seguir con su vida de demonio sin ser atormentado por ninguna emoción. No podía morir, pero viviría sin dolor.

Esa noche atacó un edificio departamental. Tenía sed y necesitaba saciarla.

Una señora, de algunos 70 años, yacía dormida en su habitación. Una tenue luz se asomaba por su ventana alumbrando su rostro, cuando de repente, una enorme sombra se presentó.  No tuvo piedad de ella.

Uno por uno fueron cayendo. Los residentes de aquel edificio no podían correr o gritar. Los hombres no eran lo suficientemente fuertes, ni las balas ni los cuchillos servían de nada. Uno a uno iba sorbiendo la sangre, encajando sus filosos colmillos en cuellos y manos. Dejaba detrás suyo un hilo de muerte.

Sólo quedaba un piso. Sentía como esas tres jóvenes temblaban del miedo. Derrumbó la puerta y al acto salieron despavoridas a ocultarse, cada una en un lugar distinto.

La rubia de larga melena no pudo contarlo. Lo último que sus ojos oscuros pudieron ver fueron esos dientes encajados en su muñeca, sorbiendo fervientemente su sangre. La morena de pelo corto apenas pudo dar un último grito de dolor cuando ya yacía sobre el suelo, con el cuello ensangrentado. Sólo quedaba ella. Esa hermosa niña ocultada tras las cortinas del baño.

Acababa de ver como sus amigas eran asesinadas sin piedad. Sus cuerpos tirados en el suelo, la sangre, las marcas…Sentada con las rodillas al frente, se abrazaba llorando, deseando despertar de aquella pesadilla.

De  repente las cortinas fueron apartadas bruscamente, y sintió como era levantada a la fuerza. Estaba contra la pared, mientras la sostenía fuertemente por el cuello con aquellas enormes manos.

Miró fijamente aquellos ojos llorosos, profundos y oscuros. Era una joven de mediana estatura, sus cabellos negros sobresalían de sus hombros.

              –        ¿Por qué hace esto?- le sorprendió escuchar la voz de esa mujer. Él no     contestó, estaba ofuscado por su actitud- Si me va a matar, ¡hágalo!- continuó ella terminando la frase en un grito ahogado-  Él no reaccionó.

Tras unos segundos, le presionó el cuello con más fuerza. Quería terminar con eso, acabar con ella. Pero no podía. Notó que una lágrima brotaba de esos profundos ojos. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué no lo terminaba? ¿Por qué se conmovía ante esa lágrima? Eso no le podía estar afectando, se suponía que estaba bajo una fuerte poción.

                –       ¿Qué espera?- volvió a mencionar ella como si quisiera que acabara con todo eso.

Pero él no lo hizo. Contrario a lastimarla, le acarició el rostro. Ella no entendía qué sucedía, ¿qué era lo que traba de hacer?

           –       ¡Por Dios! ¡No más! ¡Máteme!- ella gritó desesperada. Pero él empezó a besarla- ¿Qu…qué hace?- preguntó sin dar crédito a lo que veía, totalmente desconcertada. Tan desconcertada como él.

Parecía contrariado, como si se hiciera esas mismas preguntas. No dijo nada. Siguió besándola sin lastimarla, al contrario. La besaba, la acariciaba con mucho cuidado, como si estuviera amando a su compañera de toda la vida. Ella oponía resistencia. Le espantaba lo que sucedía. Él era tan delicado con su tacto, sentir sus manos sobre su piel, sus labios que ocultaban esos colmillos. Sentía como él la amaba, así como un hombre ama a la mujer de sus sueños.

Detuvo sus besos y sus caricias. La observó, parecía contrariada, entre asustada y tranquila, él también lo estaba.

                –       Por favor, por favor…- ella suplicaba- antes de llegar más lejos…deténgase. Por favor…- su voz entrecortada apenas hacía perceptible sus palabras.

Él no dijo nada. Sólo la miraba, estaba a punto de convertirla en su mujer. Ella lloraba, las lágrimas recorrían su rostro como cataratas. Él la soltó y dio un paso hacia atrás, ella cayó al suelo de rodillas con un ligero suspiro de alivio, aunque temiendo por lo que podría suceder a continuación.

Se acercó arrodillándose frente a ella. Con su mano derecha la tomó de la barbilla, al tiempo que levantaba su cabeza para mirarla a los ojos. Por un momento estuvo tentado de mostrar su forma humana, pero la mirada de terror que ella le expresaba lo hizo desistir de esa idea. Le acarició el rostro suavemente y la beso sin malicia en los labios. Pedía disculpas por todo lo ocurrido esa noche. Prometía a su vez, que desde ese momento en adelante su vida sería diferente.  Le daba las gracias por haberle enseñado algo que él no conocía. Algo que le cambiaría la existencia para siempre.

Con ese último beso se alejó de ella. Al escuchar las sirenas de la policía se retiró de la habitación. Grabando en su memoria los ojos de esa hermosa niña, el sabor de sus dulces labios en los suyos y la textura de su suave piel en sus manos.

Estaba enamorado.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s